Archivo
Un mapa narrativo. Veintiocho registros que descienden, uno tras otro, como una respiración larga.
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Registro 01
Algunas vidas cambian por decisiones enormes. Otras por gestos que nadie ve.
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Registro 02
Algunas conversaciones no se oyen. Se sienten.
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Registro 03
Aprendimos a celebrar en instantes. No en plazos.
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Registro 04
No necesitábamos carreteras dibujadas. Solo una linterna distinta.
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Registro 05
No todas las miradas construyen. Aprendimos a elegir las nuestras.
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Registro 06
Había personas que veían un techo. Nosotros veíamos una puerta.
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Registro 07
Tu respiración se convierte en una marea tranquila que me arrastra con ella.
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Registro 08
Me señalas a Batman, Spiderman y Flash con las manos, como si hicieras un inventario antes de un viaje.
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Registro 09
Aceptar no fue una rendición. Fue un descubrimiento.
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Registro 10
Cada vez que lo lograba, sentía una pequeña victoria, como si hubiera conseguido engañar al propio sueño para que no te soltara.
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Registro 11
Para ti, abrazar es hablar.
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Registro 12
Simplemente permaneces ahí, respirando cerca, como si nuestro contacto fuera un idioma que solo tú y yo entendemos.
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Registro 13
Ese es tu superpoder: localizar, en cualquier circunstancia, dónde está la persona que más necesita en ese instante... y no soltarla.
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Registro 14
Cuidar de ti es, en realidad, un regalo.
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Registro 15
Te pedía que te sentaras a su lado, te abrazaba como si quisiera memorizarte con el tacto.
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Registro 16
A veces, cuando tú ya dormías, nos daba por hacer un recuento de daños, como en aquella escena de Arma letal que siempre nos hacía reír.
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Registro 17
¿Sabes que muchas veces fingí calma solo para que tú no tuvieras miedo?
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Registro 18
A veces, mientras espero que el sueño te alcance, cierro los ojos y me dejo caer en mi propia orilla.
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Registro 19
Ese don tuyo para querer tiene muchas formas.
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Registro 20
Los casals se convirtieron en auténticos salvavidas, esos paréntesis que nos permitían no naufragar del todo.
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Registro 21
La música tenía su propio capítulo. En casa, poner canciones nunca fue tan simple como pedírselo a Alexa.
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Registro 22
Mientras intentábamos enseñarte a hablar, eras tú quien nos enseñaba a escuchar.
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Registro 23
Para muchos, la Navidad es sinónimo de vacaciones, de parar, de descansar. Para nosotros, nunca lo fue.
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Registro 24
Porque desde el primer día supimos que eras todo lo que necesitábamos.
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Registro 25
A veces llorábamos, y no era por lo que tú eras, sino por lo que habíamos esperado que fueras.
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Registro 26
Contigo aprendimos que el suelo puede ser distinto y aún así sostenernos.
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Registro 27
Fue un trayecto corto, apenas unos pasos tambaleantes, pero en realidad fue tu primer viaje en solitario.
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Registro 28
Porque desde el primer día supimos que eras todo lo que necesitábamos.